¡Oh Maga! cómo quería encontrarte para que me salves, para
ver si me podías hacer caer nuevamente en la cordura durmiente que trae consigo
a la bendita idiotez del amor… Porque sí, amor es lo que quise sentir por ti,
pero no pude, fue más bien el triste intento de algo que no llegaría a término
porque jamás comenzó… Y al fin te encontré, y cuando me dijiste “me siento como
la Maga cuando estoy contigo, fascinada por tus conocimientos del jazz,
misterio enormísimo para mí”, me derretí; te quise para mí; sólo mía; sumidos en
la completa perdición de un abrazo que durase más que esa noche...